sep. 04 2026
Prensa CBPC
SANTO DOMINGO, RD (Nelson de la Rosa – Prensa CBPC).– Dos actuaciones separadas exactamente por 29 años convierten al 4 de septiembre en una fecha con particulares conexiones entre las Grandes Ligas y el béisbol del Caribe.
El 4 de septiembre de 1964, el cubano Tony Oliva conectó dos cuadrangulares y remolcó cuatro carreras en la victoria 14-3 de los Minnesota Twins sobre los Boston Red Sox en el Metropolitan Stadium. Oliva se fue de 5-2, anotó dos veces y disparó sus jonrones 29 y 30 de la temporada, el segundo de ellos dentro del parque.
Oliva terminaría conquistando el título de bateo de la Liga Americana con promedio de .323, además de liderar el circuito en hits (217), dobles (43), carreras anotadas (109) y bases totales (374), camino a recibir de manera unánime el premio de Novato del Año.
Antes de aquella explosión en las Mayores, el cubano fue campeón de bateo con los Lobos de Arecibo en la temporada invernal 1963-1964 de Puerto Rico, y posteriormente reforzó a los Tigres del Licey en la Liga dominicana. Con los azules fue protagonista de la histórica remontada en la final después de que las Águilas Cibaeñas ganaran los primeros tres partidos.
Exactamente 29 años después, el 4 de septiembre de 1993, Jim Abbott escribió otra página memorable al lanzar un juego sin hits en la victoria 4-0 de los New York Yankees sobre Cleveland en Yankee Stadium. El zurdo completó las nueve entradas, concedió cinco boletos y ponchó a tres.
Abbott tenía además un antecedente muy particular frente al béisbol cubano. En 1987, con apenas 19 años, integró la selección universitaria de Estados Unidos que visitó La Habana para medirse con la entonces poderosa selección nacional de Cuba. Ante unos 50,000 aficionados reunidos en el estadio Latinoamericano, condujo a los estadounidenses a una victoria 8-3, permitiendo una carrera y tres hits en poco más de cinco entradas.
El primer bateador que enfrentó aquella vez fue el veloz Víctor Mesa, quien trató de sorprender con un toque de bola que el propio Abbott fildeó para realizar el out. La admiración inicial del público hacia aquel joven nacido sin la mano derecha terminó convirtiéndose en reconocimiento a su calidad como lanzador, y Abbott recibió otra gran ovación al abandonar el partido.
Seis años después, entre quienes intentaron romper su no-hitter en el Yankee Stadium estuvieron los puertorriqueños Carlos Baerga y Candy Maldonado, el dominicano Manny Ramírez y, como bateador emergente, Sandy Alomar Jr.
La presencia de Manny guarda una curiosidad especial. Apenas dos días antes, el 2 de septiembre, había conectado los primeros dos jonrones de su carrera en Grandes Ligas, pero ese día Abbott lo mantuvo sin hits. Ramírez también dejaría posteriormente su huella en el béisbol dominicano con las Águilas Cibaeñas, mientras que Baerga y Maldonado fueron exaltados en 2011 al Pabellón de la Fama de la Serie del Caribe, después de desarrollar destacadas trayectorias en el clásico regional.
Apenas dos años después del no-hitter de Abbott, Baerga integró los Senadores de San Juan de 1995, el célebre “Dream Team” puertorriqueño que reunió figuras como Roberto Alomar, Edgar Martínez, Juan González, Bernie Williams y Rubén Sierra, y conquistó invicto la Serie del Caribe con marca de 6-0.
Así, el 4 de septiembre enlaza dos actuaciones memorables separadas por casi tres décadas: Tony Oliva disparando dos jonrones durante su histórica temporada de novato de 1964 y Jim Abbott completando su no-hitter en 1993 frente a una alineación con varios nombres estrechamente vinculados a la pelota del Caribe.
Dos historias de Grandes Ligas que, vistas desde nuestra región, recuerdan una vez más cuánto se entrelazan las trayectorias del béisbol de las Mayores y el béisbol profesional del Caribe.
Fotos: Getty Images
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