feb. 28 2026
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Emotivo encuentro entre dos luminarias del béisbol mundial

Santo Domingo, RD (Nelson de la Rosa / Prensa CBPC).– El tope entre Cuba y Nicaragua, previo al comienzo del Clásico Mundial de Béisbol 2026 y que terminó este viernes, tuvo un ingrediente especial con la visita del estadounidense Dusty Baker, dirigente de la selección pinolera, al cubano Pedro Ramos, quien, al igual que él, jugó varias campañas en Grandes Ligas y desde hace años reside en la ciudad de Estelí.

Ramos, nacido en Pinar del Río, al occidente de Cuba, brilló en la Liga Cubana de Béisbol Profesional y participó en tres Series del Caribe, coronándose campeón en cada una de ellas.

Con los Elefantes de Cienfuegos se tituló en Panamá (1956 y 1960) y con los Tigres de Marianao en San Juan (1958), dejando marca de 5 victorias y 1 derrota, con 38 ponches en 48.1 entradas lanzadas y promedio de carreras limpias (PCL) de 3.19.

Ya en el béisbol de la Major League Baseball, alcanzó más de 100 victorias (117) y más de 1,000 ponches (1,305). Fue seleccionado al Juego de Estrellas en 1959 y, el 11 de abril de 1961, se convirtió en el primer lanzador abridor en la historia de los Minnesota Twins.

Por su parte, Baker, hoy de 76 años, tuvo una carrera de 19 temporadas en las Grandes Ligas, en la que acumuló 1,981 imparables, 242 jonrones, 964 carreras anotadas y 1,013 impulsadas, con promedio ofensivo de .278.

Sin dudas, se trató de un emotivo encuentro entre dos luminarias del béisbol mundial que evocó el brillante paso de Pedro Ramos por la Serie del Caribe, un torneo en el que dejó una huella imborrable.

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