nov. 25 2026
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El 25 de noviembre de 2003, Rigoberto Beltrán dejó el montículo después de seis entradas sin imparables. Gabe Molina y Marc Kroon completaron ante Mexicali el quinto juego sin hit ni carrera combinado en la historia de la Liga Mexicana del Pacífico.

SANTO DOMINGO, RD (Nelson de la Rosa–Prensa CBPC).- Rigoberto Beltrán llevaba seis entradas sin permitir un solo imparable. Los Tomateros de Culiacán dominaban a las Águilas de Mexicali y el zurdo estaba encaminado a una de las actuaciones más recordadas del béisbol invernal mexicano. Sin embargo, cuando regresó a la caseta, sorprendió al dirigente Francisco "Paquín" Estrada con una petición inesperada: "Ya no más, pon a otro".

Ocurrió el 25 de noviembre de 2003, hace exactamente 23 años, en una noche que terminó con victoria 6-0 de los Tomateros y un juego sin hit ni carrera construido entre tres lanzadores.

La historia fue recordada por el periodista e investigador Tomás Morales en una columna publicada por MiLB.com. Según su relato, Estrada le preguntó a Beltrán si se había dado cuenta de que todavía no le habían conectado un solo imparable. El lanzador mantuvo su decisión y el dirigente recurrió al bullpen.

La reseña no precisa si Beltrán estaba cansado, tenía alguna molestia física o simplemente consideraba que había lanzado suficiente. Lo cierto es que dejó el montículo después de completar seis episodios sin permitir hits.

Dos relevistas completaron la hazaña

De acuerdo con una crónica de Associated Press publicada el 26 de noviembre de 2003, Beltrán retiró a los primeros once bateadores de Mexicali antes de conceder un boleto a Ricardo Sáenz. Posteriormente dominó a los siguientes siete rivales que enfrentó.

Gabe Molina tomó la pelota en el séptimo episodio y trabajó dos entradas sin permitir imparables, con tres ponches. Marc Kroon se encargó del noveno capítulo. Aunque concedió una base por bolas al emergente Ever Magallanes, terminó ponchando a Nicolás García para completar el juego sin hit ni carrera.

La actuación fue la número 47 sin imparables en la historia de la Liga Mexicana del Pacífico y apenas la quinta conseguida mediante la combinación de varios lanzadores, según el despacho de Associated Press.

Una decisión que permanece en la historia

La noche también quedó asociada al nombre de Francisco "Paquín" Estrada, uno de los dirigentes más reconocidos del béisbol mexicano, quien respetó la decisión de su abridor y confió las últimas tres entradas a sus relevistas.

Beltrán, Molina y Kroon terminaron compartiendo una hazaña que, en otras circunstancias, pudo haber quedado asociada únicamente al nombre del lanzador que inició el encuentro.

Veintitrés años después, aquella victoria de los Tomateros se recuerda no solamente por los nueve episodios sin imparables, sino también por la inesperada decisión de Beltrán, quien entregó la pelota cuando todavía tenía ante sí la posibilidad de completar personalmente un juego sin hit ni carrera.

Nunca quedó documentada la razón de su petición, pero aquella noche demostró que una de las grandes actuaciones del pitcheo invernal mexicano también podía escribirse entre tres lanzadores.

 

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