abr. 17 2026
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El zurdo cubano logró una hazaña histórica en 1949 al ganar tres juegos en una sola edición, marca que permanece intacta más de siete décadas después.

Santo Domingo, RD (Nelson de la Rosa - Prensa CBPC).- La Serie del Caribe, a lo largo de sus 68 ediciones, ha dejado una estela de importantes acontecimientos y marcas personales y colectivas que, con el paso de los años, han ido cambiando de dueño. Sin embargo, la hazaña del cubano Agapito Mayor se mantiene imbatible desde 1949 y no parece peligrar.

El entonces pitcher de los Alacranes del Almendares sumó tres victorias en la Serie del Caribe disputada en La Habana ese año, representando la mitad de los triunfos de su equipo, que a la postre se tituló de manera invicta bajo la dirección de Fermín Guerra.

En un sistema de todos contra todos, el zurdo se apuntó su primer éxito como relevista frente a los Indios de Mayagüez de Puerto Rico el 21 de febrero, en un juego que terminó 8-5.

Tres días después volvió a enfrentar al conjunto boricua, esta vez como abridor, y nuevamente se llevó la victoria, resultado que le aseguró a Cuba el primer lugar del torneo.

Sin embargo, aún restaba un compromiso, no solo para completar el calendario, sino para lograr el campeonato invicto.

El 25 de febrero, en el entonces Gran Stadium del Cerro, Cuba enfrentó al Spur Cola de Panamá. Los locales ganaban 1-0 hasta el séptimo inning, cuando los visitantes empataron y tomaron la ventaja, obligando la salida del abridor Vicente López. En su lugar entró Agapito Mayor, quien volvió a dominar a la ofensiva rival.

En el cierre de ese episodio, los Alacranes fabricaron un rally de cuatro carreras para retomar el control del juego y asegurar la victoria, el campeonato invicto y, en lo individual, el tercer triunfo del torneo para Mayor, registro que le sirvió para ser elegido justamente como el Jugador Más Valioso del certamen.

En su única participación en Series del Caribe, Agapito Mayor tuvo una actuación brillante: ganó tres juegos, lanzó 10 entradas, permitió cuatro carreras limpias, ponchó a nueve bateadores y otorgó dos bases por bolas.

Desde entonces, ningún pitcher ha podido igualar esta marca en una misma edición del clásico caribeño. La distribución moderna del trabajo de los lanzadores hace aún más difícil que esta hazaña vuelva a repetirse.

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