Oct 07 2026
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El 7 de octubre de 1968, el artista boricua sorprendió al Tiger Stadium con una interpretación diferente del himno estadounidense antes del quinto juego entre Detroit y St. Louis y terminó  dejando huella en los grandes escenarios deportivos.

SANTO DOMINGO, RD (Nelson de la Rosa–Prensa CBPC).- Bastaron una guitarra, una voz y poco más de un minuto para que José Feliciano escribiera su propia página en la historia de la Serie Mundial.

El 7 de octubre de 1968, el cantante y guitarrista puertorriqueño salió al terreno del Tiger Stadium, en Detroit, para interpretar The Star-Spangled Banner antes del quinto partido del Clásico de Otoño entre los Tigres y los Cardenales de San Luis.

Feliciano tenía entonces 23 años y ya comenzaba a hacerse un nombre internacional. En lugar de interpretar el himno de la manera tradicional, tomó su guitarra acústica y presentó una versión pausada, personal y con influencias de folk, soul y música latina.  Para los estándares de 1968 aquello resultó inesperado.

La reacción fue inmediata y dividida. Hubo aplausos, pero también abucheos y críticas de quienes consideraron que un himno nacional no debía modificarse de aquella manera. Incluso algunas estaciones de radio dejaron temporalmente de programar la música de Feliciano. Con el paso de los años, sin embargo, aquella interpretación comenzó a ser reconocida como uno de los momentos que ayudaron a cambiar la forma en que los artistas podían abordar el himno en acontecimientos deportivos.

Y mientras el puertorriqueño hacía historia antes del primer lanzamiento, sobre el terreno también se disputaba un partido decisivo.

San Luis llegó a aquella jornada con ventaja de 3-1 en la Serie Mundial y tuvo la oportunidad de coronarse. Los Cardenales anotaron tres carreras en la primera entrada, pero Detroit reaccionó y terminó imponiéndose 5-3. Los Tigres ganarían también los dos partidos siguientes para completar la remontada y conquistar el campeonato en siete juegos.

La actuación de Feliciano sobrevivió incluso al resultado de aquella Serie. Décadas después, las interpretaciones personales del himno antes de grandes eventos deportivos se hicieron habituales, pero aquel 7 de octubre de 1968 un joven nacido en Lares, Puerto Rico, se atrevió a hacerlo cuando todavía no era la norma.

La Serie Mundial tuvo aquella tarde a sus protagonistas con el bate y la pelota. Antes de que comenzara el juego, José Feliciano ya había dejado su propia marca con una guitarra.

 

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