SANTO DOMINGO, RD (Nelson de la Rosa–Prensa CBPC).- Un campeón de la Serie Mundial que llegó a Santiago para lanzar un juego sin hits y un dominicano que ponchó a 14 bateadores del Licey protagonizan dos de las grandes historias de los Leones del Escogido ocurridas un 20 de noviembre.
La primera hazaña ocurrió el viernes 20 de noviembre de 1959, en el entonces Estadio Radhamés, hoy Estadio Cibao de Santiago, donde Williams condujo al Escogido a una victoria 5-0 sobre las Águilas Cibaeñas, convirtiéndose en el segundo lanzador en conseguir un juego sin imparables en la historia del béisbol profesional dominicano y el primero en lograrlo bajo iluminación artificial.
El estadounidense, de apenas 23 años, completó las nueve entradas con siete ponches y dos bases por bolas, sin permitir que los bateadores cibaeños conectaran de hit. La ofensiva escarlata respaldó a Williams con cinco carreras y siete imparables, incluido un cuadrangular de Osvaldo Virgil por el jardín izquierdo frente a Jim Umbricht, uno de los lanzadores utilizados por las Águilas.
Pero lo que hizo todavía más singular aquella noche fue que Williams acababa de celebrar el campeonato de la Serie Mundial de 1959 con los Dodgers de Los Ángeles, quienes derrotaron en seis encuentros a los Medias Blancas de Chicago para conquistar su primer título desde el traslado de la franquicia a California.
En menos de dos meses, el derecho pasó de integrar un equipo campeón de Grandes Ligas a protagonizar una de las primeras grandes hazañas del béisbol invernal dominicano, estableciendo una conexión especial entre los escenarios de Estados Unidos y el Caribe.
Veintiocho años después, el viernes 20 de noviembre de 1987, otro lanzador del Escogido convirtió esa misma fecha en una jornada memorable.
Esta vez fue José Núñez, nacido en Jarabacoa, quien ponchó a 14 bateadores de los Tigres del Licey, cinco de ellos consecutivos, durante una victoria 5-2 de los Leones en el Estadio Quisqueya de Santo Domingo.
De acuerdo con las investigaciones del periodista Bienvenido Rojas, publicadas en Diario Libre, y los registros del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, Núñez estableció una marca para lanzadores derechos dominicanos en partidos de nueve entradas disputados en el Estadio Quisqueya.
Su actuación quedó a un ponche de los 15 que Juan Marichal había conseguido para el propio Escogido frente a las Águilas Cibaeñas el 7 de noviembre de 1960, en el Estadio Cibao, registro histórico para lanzadores derechos dominicanos.
Aquella noche de 1987 también dejó una de las situaciones reglamentarias más curiosas de la rivalidad entre Escogido y Licey. En el octavo episodio, el árbitro principal Matt Winters señaló tres balks consecutivos al relevista azul Ramón "Pintácora" de los Santos, permitiendo que Junior Noboa avanzara desde primera hasta el plato sin necesidad de un batazo.
La actuación del derecho Núñez fue una de las grandes demostraciones de una temporada que terminó con ocho victorias, dos derrotas, efectividad de 2.26 y 85 ponches, cifras que le permitieron conquistar el premio al Lanzador del Año de la campaña 1987-1988.
Núñez volvería a recibir esa distinción en 1991-1992 y completaría una trayectoria que incluyó cuatro campeonatos con el Escogido y uno con las Águilas Cibaeñas. Su número 45 fue retirado por los Leones y en 2019 recibió la exaltación al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano.
Aunque separados por casi tres décadas, Williams y Núñez comparten algo más que la fecha y el uniforme escarlata. Uno dominó sin permitir imparables después de alcanzar la gloria en Grandes Ligas; el otro convirtió el ponche en el arma principal de una actuación que todavía ocupa un lugar destacado en los registros de la pelota dominicana.
Dos historias, dos generaciones y una misma fecha que recuerda cómo el béisbol invernal del Caribe ha sido escenario de actuaciones memorables, protagonizadas tanto por figuras llegadas de las Grandes Ligas como por talentos nacidos en la región.
Fotos: MLB / Leones del Escogido